PLANEAR DESDE EL ORIGEN

PLANEAR DESDE EL ORIGEN

Escrito por: Ing. Ag. Emmanuel Herrera Martínez

El programa de las naciones unidas para el desarrollo, se ejecuta en los territorios de por lo menos 170 países para erradicar la pobreza, proteger al planeta, promover la paz y la justica en todo el mundo. Los objetivos que se han planteado derivado de este programa, que permitirán el desarrollo sostenible son 17. El primero, es poner fin a la pobreza; el segundo, es hambre cero; el tercero, salud y bienestar; el cuarto, educación de calidad; el quinto, igualdad de género; el sexto; agua limpia con su saneamiento; el séptimo, energía asequible sin contaminar; el octavo, trabajo decente, además de crecimiento económico; el noveno, relativo a la industria, innovación e infraestructura; el décimo reducción de las desigualdades; el onceavo, ciudades y comunidades sostenibles; el doceavo, producción-consumo responsable; el número trece, acción por el clima; el catorceavo, vida submarina; el quinceavo, vida de ecosistemas terrestres; el número dieciséis paz, justica e instituciones sólidas y el número 17, alianzas para lograr los objetivos. Es lógico pensar que para el cumplimento de los anteriores, se requiere de la planificación.

Según Akin Deko (Representante Regional para África-FAO), en la segunda conferencia de Rehovoth, Israel en el año de 1963, le resultaba importante integrar tres recursos básicos para establecer un programa de desarrollo rural. Estos tres recursos son: provisión suficiente de agua adecuada, servicios de transporte y comunicaciones, junto con servicios de bienestar social. Desde la perspectiva de la planeación moderna, el más importante tiene que ver con los servicios de bienestar social. Él mismo comenta, que en África existen proyectos de desarrollo que fracasaron por no haberse estimado con su pertinente atención, correctamente la psicología del agricultor moderno, su actitud, perspectivas y aspiraciones. De la misma manera, se identificó que uno de los grandes problemas del desarrollo económico, en aquel país, consistía en la dificultad de contener el éxodo persistente de jóvenes educados, de las áreas rurales a las urbanas. 

La complejidad que enmarca a algunos de los factores con los elementos en donde se llevará a cabo el programa, requiere de un enfoque comprensivo del desarrollo. La planeación comprensiva debe entenderse como un proceso continuo, dinámico e íntimamente entrelazado con la ejecución. Los comentarios del Prof. Gadgil se basan principalmente en que las condiciones locales como el clima, el tipo de suelo, las fuentes de agua, el drenaje, por mencionar algunas, determinan en buena medida la aplicación de las técnicas avanzadas a la práctica agrícola local.

Aún cuando en los objetivos planteados como ruta para el desarrollo sostenible, el que se refiere a las alianzas se enumere en la posición 17, la última, pareciera que este debiera ser el primero, ya que sin una alianza real entre quienes proponen los programas de desarrollo, los ejecutores y los beneficiarios, por llamarlos de alguna forma, los objetivos anteriores no se lograrán. Más allá, una verdadera transformación del estado de bienestar radica en proveer los recursos, ahora escasos, de manera suficiente y asequible a toda la población sin exclusión alguna. 

Finalmente, como dijeron los Doctores R. Weitz (Director del Instituto Nacional y Universitario de Agricultura, Rehovoth) y Y. Landau (Coordinador del Centro de Conjunto de Planeación Agrícola y de Asentamiento; Centro de Estudios de Asentamientos): “Es bien sabido que no se puede coordinar a quienes no lo desean”.

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